El posconflicto: A favor del desarrollo y la sostenibilidad de un país.
El posconflicto genera en Colombia una nueva visión de un mundo, un país y una realidad que se encuentra dentro de un complejo proceso de cultura y ciudadanía, en el cual es posible el desarrollo y su sostenibilidad; incluso después de haber superado años de tristeza y dolor causados por la violencia de un conflicto armado que lleva mas de un siglo.
El conflicto armado en Colombia, ha sido el principal problema social en el país, el cual afecta negativamente el modelo organizacional en la disputa territorial del Estado colombiano, y que incluye el enfrentamiento continuo de grupos, con ideologías e intereses diferentes, quienes recurren a la guerra y a la violencia para conseguir sus objetivos.
A lo largo de todo un proceso histórico, se visualiza un país en el que sigue vigente la frase de Luis Carlos Galán “en Colombia hay más territorio que Estado”, y en el que hay muchos lugares en donde su presencia no es homogénea, sino mas bien fragmentada, territorial e institucionalmente. Este problema genera, entre otras cosas, indiferencia y falta de pertenencia, con un país y una región que responde a políticas de gobierno y no de Estado.
Sin embargo, también es factible conocer como la mayoría de los ideales del conflicto armado, en sus inicios, se descontextualizaron para dar paso a la injusticia y a la violación de todos los derechos humanos en un espacio que trasciende el tiempo y la vida de todos los colombianos.
Por otra parte, aparece el posible tránsito hacia el posconflicto, en el que como es evidente, en la realidad del país, no hay total claridad en los puntos que el convenio de paz trabaja; de tal modo que se visualiza como una utopía marcada por imaginarios, donde no es posible saber si el conflicto acabará, si el acuerdo es sólo una justificación para alargar la guerra, o si simplemente es una negociación por el poder político de todo un país.
A lo largo de todo un proceso histórico, se visualiza un país en el que sigue vigente la frase de Luis Carlos Galán “en Colombia hay más territorio que Estado”, y en el que hay muchos lugares en donde su presencia no es homogénea, sino mas bien fragmentada, territorial e institucionalmente. Este problema genera, entre otras cosas, indiferencia y falta de pertenencia, con un país y una región que responde a políticas de gobierno y no de Estado.
Sin embargo, también es factible conocer como la mayoría de los ideales del conflicto armado, en sus inicios, se descontextualizaron para dar paso a la injusticia y a la violación de todos los derechos humanos en un espacio que trasciende el tiempo y la vida de todos los colombianos.
Por otra parte, aparece el posible tránsito hacia el posconflicto, en el que como es evidente, en la realidad del país, no hay total claridad en los puntos que el convenio de paz trabaja; de tal modo que se visualiza como una utopía marcada por imaginarios, donde no es posible saber si el conflicto acabará, si el acuerdo es sólo una justificación para alargar la guerra, o si simplemente es una negociación por el poder político de todo un país.
No obstante la esperanza de un posconflicto en Colombia, se convierte en una oportunidad para recrear la diversidad de cada uno de los individuos que la conforman, y proponer una comunidad en la que sea posible la confluencia de ideales e intereses, en los que todos tengan una posibilidad de participación activa y real.
Por lo anterior y para concluir, el posconflicto puede ser una idea que necesite de tiempo y de una mente humana más abierta, sin embargo es la única posibilidad para explorar la reconstrucción de un país que ha pasado mas de un siglo inmerso en el conflicto, pero en el que aun es factible la aplicación efectiva de los derechos humanos, el ejercicio de la convivencia y ciudadanía para consolidar un estado democrático de derecho, entre otros muchos aspectos adyacentes a las oportunidades resultado del conflicto armado en Colombia.
Por lo anterior y para concluir, el posconflicto puede ser una idea que necesite de tiempo y de una mente humana más abierta, sin embargo es la única posibilidad para explorar la reconstrucción de un país que ha pasado mas de un siglo inmerso en el conflicto, pero en el que aun es factible la aplicación efectiva de los derechos humanos, el ejercicio de la convivencia y ciudadanía para consolidar un estado democrático de derecho, entre otros muchos aspectos adyacentes a las oportunidades resultado del conflicto armado en Colombia.
